Islas Cies

Muelle de Pasajeros (CIES)

 

 

 

 

 

 

Playa de Rodas

 

 

 

 

PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DE LAS  ISLAS ATLÁNTICAS

"ISLAS CÍES"

Las Islas Cíes en pleno corazón de las Rías Baixas, han sido  declaradas junto con las Islas de Ons, Sálvora y Cortegada, Parque Nacional Marítimo Terrestre de las Islas Atlánticas. El archipiélago de las Cíes compuesto por la islas de Monteagudo, Faro y San Martiño, combina tranquilas playas, agrestes acantilados y grandes pinares. Acoge una de las mayores colonias de aves marinas del continente y su flora se compone de especies protegidas propias de zonas de acantilados y dunas. Cangas reivindica, basada en su pasado histórico las Islas Cíes como parte de su territorio municipal.
Es posible acceder a ellas en los barcos, de la Naviera Mar de Ons, que salen regularmente de nuestro puerto. La temporada regular de visitas es de junio a septiembre, aunque, si el tiempo es bueno, es posible telefonear a la empresa para contratar una visita organizada.

Las islas Cíes son como tres preciosas perlas, un delicioso enclave paradisíaco en pleno corazón de las Rías Baixas. Sus impresionantes moles graníticas vienen a ser el eterno guardián, que durante millones de años han resguardado a la ría de Vigo de las olas embravecidas del Océano Atlántico. Pero además de prodigioso rompeolas natural, este archipiélago tiene a sus espaldas una larga Historia de siglos, que ha ido forjando gran parte de su leyenda.

Muchos eruditos quisieron ver en ellas a las míticas islas Karistérides, a donde griegos y fenicios habrían arribado hace miles de años, para obtener el preciado estaño procedente de los ricos yacimientos gallegos. Más tarde, árabes y vikingos las visitaron asiduamente, utilizándolas como refugio seguro para saquear nuestras costas. Desde el S. XVI, fueron los piratas ingleses, franceses o holandeses quienes tomaron el relevo. El propio Francis Drake, el más famoso corsario de todos los tiempos, desembarcó en ellas parte de sus tropas para arrasar el monasterio benedictino de San Estevo. Y en 1617, fondeo frente a sus costas una expedición turca, tristemente célebre, que días más tarde habría de asaltar y destruir nuestra villa. En aquella época, las Cíes dependían jurisdiccionalmente de Cangas, y aún a finales del S. XIX y principios del S. XX, cuando éstas ya habían pasado a depender administrativamente del ayuntamiento de Vigo, fueron repobladas por numerosos vecinos procedentes de nuestro término municipal y de otros lugares del Morrazo.

Hoy en día, Cangas sigue siendo la tierra firme más próxima a estas islas de ensueño. Es por ello que desde Cabo Home o desde el Monte do Facho, podemos admirar en toda su plenitud la belleza salvaje de sus enormes promontorios rocosos. Pero también es posible acceder a ellas en los barcos que salen regularmente de nuestro puerto, a lo largo de todo el verano, y conocer “in situ” este precioso paraje declarado Parque Nacional de las Islas Atlánticas.

El archipiélago de las Cíes está compuesto por la isla de Monteagudo, que es la de mayor tamaño, la del Faro y la isla de San Martiño, ocupando en total una superficie de 434 hectáreas. Su valor paisajístico es impresionante, pero no es menor su interés como importantísima reserva biológica y geológica. Ante todo, alberga una de las mayores colonias de aves marinas del continente. De las especies nidificantes, las más abundantes son la gaviota pati-amarilla y la gaviota argéntea, mientras el cormorán moñudo cuenta con la concentración más nutrida de todo el sudoeste europeo. Constituye además uno de los últimos lugares de la Península Ibérica donde se puede contemplar, todavía, al arao común. En cuanto a las invernantes, o de paso, hay que citar al colimbo ártico, la pardela pichoneta, el alcatraz y el cormorán grande. Por lo que respecta a la flora, destacan la "armeria pugens” y la camariña. La “corema album” muy abundante en otros tiempos, se encuentra hoy amenazada, por los que es objeto de especial protección.

Pero las Cíes disponen también de auténticas playas de bandera, de calidad insuperable. Dos de las islas están unidas de forma natural por la bellísima concha de Rodas, que separa a su vez del mar al conocido como “Lago dos Nenos”. Otros preciosos arenales de finísima arena son, entre otros, los de Figueiras y San Martiño. El resto de la costa, muy escarpada, asombra al visitante por sus poderosos y abruptos acantilados, que se alzan desde el mar hasta alcanzar los 197 metros en el Alto de Cíes, de excepcionales vistas. La furia de las olas, en su parte occidental, ha ido erosionando el litoral hasta crear asombrosas oquedades conocidas como “furnas” o “covas””, algunas muy conocidas, como la “Furna dos Cabalos” o la “Furna do Inferno”. En las proximidades del Monte Faro, nos llama poderosamente la atención “A Campana”, un peñasco admirablemente horadado por la fuerza combinada del mar y el viento. Muy cerca de aquí, acercándonos a las rocas impenitentemente golpeadas por el bravo Océano, llegaremos al observatorio de aves, un lugar sin duda privilegiado para deleitarnos con toda la belleza agreste e indómita de las islas Cíes.

¡Cangas reivindica, basada  en su pasado histórico, las Islas Cies como parte de su territorio municipal.!

 

 

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