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Aldán
Pocas poblaciones de tan reducido tamaño
poseen una ría propia, protegida por Cabo Udra y Punta Couso. Aldán,
es una villa marinera, donde el viajero podrá contemplar las
viviendas de este antiguo burgo de pescadores, mezcladas con
centenarios hórreos que nos muestra la pervivencia de una
arquitectura popular que ha sabido resistir el paso de los siglos.
Especial atención merece el paseo marítimo
que conduce hasta el puerto bordeando la playa.
El núcleo de la parroquia nos sorprende con la portada la Iglesia
Parroquial de San Ciprián, de trazas neoclásicas, y la torre
almenada, que se levanta tras los muros que delimitan el atrio
parroquial. Una corta calle nos llevará hasta la fachada del pazo,
morada del noble linaje de los Aldao, que señoreó estas tierras
desde la lejana Edad Media. A esta misma época corresponde el puente
ubicado enfrente de la mansión, sobre el río Orxas. Este curso
fluvial acoge, molinos y rincones poblados de vegetación, lo que
puede servir como excusa para un paseo.

Cangas
Cangas es la capital de un término municipal
que supera hoy los 25.000 habitantes. Lo primero que llama la
atención de quien acude por primera vez es la gran riqueza de su
patrimonio histórico-artístico. Vale la pena perderse por las
estrechas calles del Casco Antiguo, y descubrir ejemplos de
arquitectura popular marinera, la “casa de patín” o la “casa terreña”.
Se topará también con preciosas plazas como la de Singulis o la de O
Costal, y con nobles edificios blasonados.
Aunque sin duda lo que más le impresionará
es la Excolegiata de Santiago, que data del S. XVI. Es preciso
visitar detenidamente este monumento, y admirar su fachada
renacentista, sus portentosas bóvedas góticas o sus tallas y
retablos barrocos. A la salida, y tras descender por la Calle Real,
llegará a la Alameda, en la que se conservan importantes obras
escultóricas de artistas como Xoán Piñeiro o Francisco Asorey. En
los Jardínes del Señal, un hermoso paseo que bordea el pueblo hasta
la playa de Rodeira, nos muestra de un lado la reconstrucción de la
Capilla del Hospital, emblemático monumento del S.XVIII, y del otro
el puerto deportivo.

Coiro
Coiro es, fundamentalmente, una parroquia de interior, y su
principal atractivo son sus parajes como la “Carballeira de Coiro”,
uno de los Espacios Naturales Protegidos con que cuenta nuestro
municipio Se trata de un bosque típicamente Atlántico con especies
como el roble, el aliso o el abedul, entre otras El río Bouzós, que
atraviesa gran parte de estos términos, esconde numerosos molinos,
entre ellos el de “Fausto”, restaurado recientemente para que el
viajero pueda comprobar cómo funcionaban estos curiosos ingenios.
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Coiro es además tierra de pazos, pertenecientes a importantes
linajes hidalgos, vale la pena detenerse a contemplar los de A
Retirosa y O Xistro. Son asimismo numerosos los edificios
blasonados, como el de O Cruceiro, que aún ostenta el escudo de la
Inquisición.
También la Casa Rectoral muestra dos buenas labras heráldicas,
representando una de ellas a la poderosa familia de los Mondragón,
marqueses de Santa Cruz de Rivadulla. Pero lo más impresionante es
la Iglesia de San Salvador, obra que los hermanos Novas realizaron
en 1784, donde destaca una rutilante torre con una rica
ornamentación barroca.


Darbo
Darbo, al igual que las restantes parroquias del municipio, posee un
litoral privilegiado, pero es mucho más que arena y playa. En el
Monte de San Roque nos toparemos con una pequeña capilla. Allí
disfrutaremos de una panorámica de toda la villa y gran parte de la
ría de Vigo. Los amantes de las caminatas Encontrarán en el "Balcón
do Rei” un entorno espléndido para desarrollar su
práctica deportiva favorita.
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La parroquia es rica en distintas muestras de arte popular, como son
los cruceiros y los “petos de ánimas”. Son también numerosas las
capillas y los pequeños santuarios de gran antigüedad, como los de
San Pedro y San Blas, pero no cabe duda de que la joya
arquitectónica de Darbo es la Iglesia Parroquial de Santa María.
Construida en el S. XVIII destaca por su decoración y sus armónicas
proporciones, que han dado como resultado uno de los mejores
ejemplos del barroco rural gallego. Un cruceiro centenario custodia
la entrada de la iglesia, tras la cual encontraremos una preciosa
fuente barroca.

Hio
Existe en Cangas un conjunto monumental de
extraordinaria importancia, y es el que
podemos contemplar en la parroquia de Hío.
Allí se encuentra la obra culmen del arte
popular en Galicia; el “Cruceiro de Hío".
Es preciso contemplar con detenimiento sus
numerosas tallas y los múltiples rostros que
lo animan y le dan la vida, para componer la
historia de la redención de los hombres.
El Cruceiro se encuentra flanqueado por la
Iglesia Parroquial de San Andrés, con su bella portada románica, y
por la
Casa Rectoral,
una verdadera mansión rural, levantada por Ventura de Aldao hace más
de 300 años.
Además de su historia, Hío nos deleitará
con su naturaleza, así los acantilados de la Costa da Vela, de una
belleza sobrecogedora nos abrirán el camino para ascender hasta la
cumbre del Monte do Facho. Desde aquí el viajero puede contemplar
además de las Islas Cíes y Ons, una panorámica impresionante que
abarca gran parte de las Rías Baixas.

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